
Vamos a ser claros desde el principio: el mundo no está lleno de alfas y omegas como en tus historias favoritas de Boys’ Love o en el extraño y curioso universo del Omegaverse. De hecho, la realidad es bastante más compleja, y mucho menos emocionante, que esas narrativas que nos encanta devorar. Pero bueno, ¿quién dijo que la vida real tenía que ser tan entretenida como la ficción?

El Gran Mito del Lobo Alfa
Todo comenzó con los lobos, o más bien, con una interpretación bastante errónea de su comportamiento. Hace décadas, un investigador llamado David Mech popularizó la idea de que los lobos vivían en manadas rígidamente estructuradas, con un lobo macho alfa al mando. Esto sonaba tan genial que muchos lo adoptaron como una metáfora para entender todo tipo de jerarquías, desde las sociales hasta las sexuales.

¿El problema? Resulta que Mech estaba equivocado. Años después, él mismo admitió que había malinterpretado lo que veía. En lugar de una jerarquía de dominancia, las manadas de lobos en la naturaleza son más como familias nucleares, donde los papás lobo cuidan de sus cachorros. Así que, todo ese rollo del lobo alfa es más bien una fantasía creada por nuestra tendencia humana a buscar líderes claros y dominantes, incluso en la naturaleza.

¿Y Qué Hay de los Humanos?
Ahora, volviendo a nuestra especie. Ah, los humanos, siempre tan complicados. La idea de un «macho alfa» en la sociedad humana es otro mito encantador, aunque bastante desacertado. Claro, puede que ciertas características como ser alto o tener una voz grave te den una pequeña ventaja en las citas o en el ámbito laboral, pero de ahí a que exista una jerarquía biológica entre alfas y omegas… Bueno, digamos que la ciencia no lo respalda.

Los humanos somos un desastre hermoso de emociones, cultura, y psicología. No funcionamos con una jerarquía simple donde unos nacen para mandar y otros para seguir. Las interacciones sociales son un lío, llenas de factores contextuales y subjetivos que hacen imposible clasificarnos en categorías tan limitadas.

Omegaverse: Ficción y Nada Más
Pero bueno, ¿qué pasa con el Omegaverse? Este género ha ganado una popularidad impresionante en ciertos círculos, especialmente entre los fans de la ficción queer. Aquí, los roles de alfa, beta y omega son mucho más que simples etiquetas sociales: son prácticamente un mandato biológico que determina el destino de los personajes. ¿Suena dramático? Lo es, y precisamente por eso es tan atractivo.

Eso sí, no tiene nada que ver con la realidad. El Omegaverse es un juego narrativo, una herramienta para explorar dinámicas de poder y consentimiento en un entorno completamente ficticio. Así que, mientras sigues devorando esas historias de alfas posesivos y omegas sufridos, recuerda que todo eso es pura fantasía. Divertida, envolvente, pero fantasía al fin y al cabo.

Conclusión: Menos Emoción, Más Realidad
Para aquellos que aún tenían la esperanza de que el mundo real funcionara como un fanfic de Omegaverse, lo siento, pero no. Las dinámicas humanas son mucho más complejas y no se pueden encapsular en un sistema tan rígido y predecible. Así que sigue disfrutando de esas historias, pero no te confundas: la vida real no tiene alfas ni omegas, y las relaciones humanas son un caos mucho más sutil y fascinante.

Bibliografía
- Kincaid, M. (2017). Writing Werewolves: The Alpha, Beta, Omega Problem. Recuperado de mackenziekincaid.com
- Mehta, V. (2023). Are Alpha Males a Myth or a Reality? Psychology Today. Recuperado de psychologytoday.com
- Stebbins, M. (2023). Is Alpha, Beta, Omega Really a Thing? Maverick-Werewolf’s Den. Recuperado de maverickwerewolf.com
- Wikipedia. (2023). Omegaverse. Recuperado de en.wikipedia.org

