
En la serie de anime Aggretsuko, Tadano, el carismático y visionario millonario, sueña con un mundo donde las personas no tengan que trabajar por obligación. Para Tadano, el trabajo no debería ser una carga diaria ni una imposición para la supervivencia; en su lugar, imagina un futuro en el que la humanidad pueda dedicarse a lo que realmente le da placer, a su manera y en sus propios términos. Este ideal utópico está cobrando relevancia en el mundo real gracias a los rápidos avances en inteligencia artificial (IA) y a los experimentos con el Ingreso Básico Universal (UBI). Estos desarrollos tecnológicos y sociales plantean preguntas fundamentales sobre el futuro del trabajo, el propósito del tiempo libre, y cómo las sociedades pueden (y deben) adaptarse.

IA y el Fin del Trabajo Tradicional
El avance de la IA ha empezado a redefinir el panorama del trabajo. Desde cajeros automáticos hasta asistentes virtuales, las máquinas inteligentes están tomando el control de tareas repetitivas y rutinarias, provocando una disrupción masiva en el mercado laboral. Un informe reciente de Goldman Sachs sugiere que hasta 300 millones de empleos en todo el mundo podrían ser reemplazados por IA en las próximas décadas, afectando a una amplia gama de industrias y sectores económicos. Este fenómeno no solo afecta a los trabajos de baja cualificación. Herramientas avanzadas de IA, como GPT-4 de OpenAI, están mostrando capacidad para realizar tareas más sofisticadas, como la redacción de contenido, el análisis de datos, y la traducción automática. Todo esto plantea una pregunta esencial: ¿qué haremos con el tiempo liberado por la IA, y cómo garantizamos que esta tecnología beneficie a todos, no solo a unos pocos privilegiados?

Ingreso Básico Universal: Un Paradigma Emergente
En este contexto, el Ingreso Básico Universal (UBI) surge como una solución potencial para mitigar los efectos adversos del desempleo masivo y la creciente desigualdad económica exacerbada por la IA. El UBI implica proporcionar a cada ciudadano un ingreso regular sin condiciones, asegurando así un nivel básico de vida. Este concepto no es simplemente un esquema de asistencia social; representa una propuesta radical para redefinir nuestra relación con el trabajo y el tiempo libre.

Un experimento reciente en Texas e Illinois, financiado por Sam Altman, CEO de OpenAI, ha otorgado $1,000 mensuales a 3,000 personas desde 2020. Los resultados preliminares han sido reveladores: aquellos que recibieron el ingreso básico no se convirtieron en holgazanes profesionales. De hecho, trabajaron solo 1.3 horas menos por semana que el grupo de control que recibió solo $50 al mes. Más importante aún, utilizaron su tiempo adicional para mejorar su calidad de vida: mudarse a mejores hogares, invertir en su salud, o explorar nuevas oportunidades educativas y laborales.

El Trabajo como Elección, no como Obligación
Este experimento y otros similares ponen de manifiesto una verdad fundamental que resuena con el sueño de Tadano: un mundo donde el trabajo no sea una obligación, sino una elección. En lugar de condenar a la humanidad a una vida de ocio sin propósito, la visión de Tadano sugiere un futuro en el que las personas puedan dedicar su tiempo a lo que realmente les apasiona, sin la presión de tener que ganarse la vida de manera convencional. Por supuesto, siempre habrá quienes digan: «¡Pero yo amo trabajar! Me aburriría si no tuviera nada que hacer.» Sin embargo, esta perspectiva refleja el daño profundo que el sistema actual ha infligido al moldear nuestra identidad y valor en torno al trabajo productivo. En un mundo donde se espera que el trabajo sea nuestra principal fuente de propósito y dignidad, no es de extrañar que muchos no puedan imaginar una vida significativa sin él.

El «Habitus» de Pierre Bourdieu y el Trabajo
Para entender mejor esta relación entre trabajo, identidad y estructura social, podemos recurrir al concepto de «habitus» de Pierre Bourdieu. Bourdieu describe el habitus como un conjunto de disposiciones adquiridas a través de la socialización, que guían nuestros comportamientos y percepciones del mundo. En el contexto del trabajo, el habitus se manifiesta en cómo las personas internalizan las expectativas sociales de trabajar para vivir y encuentran su identidad en el empleo. Es por esta razón que muchos no solo ven el trabajo como una necesidad económica, sino como un componente esencial de su identidad y autoestima.

El habitus puede explicar por qué algunas personas se sienten incómodas o incluso perdidas ante la idea de un mundo sin trabajo obligatorio. Han sido socializados para ver el trabajo no solo como un medio para un fin, sino como un fin en sí mismo. En un sistema que valoriza el trabajo por encima de otros tipos de actividades, el tiempo libre o el ocio puede verse como una falta de propósito o ambición. Sin embargo, esta visión es limitada y no reconoce la diversidad de formas en que las personas pueden encontrar satisfacción y sentido en sus vidas.

Reflexiones sobre el Futuro con IA y UBI
La IA y el UBI nos presentan una oportunidad única para reimaginar lo que significa vivir una buena vida. En lugar de seguir viendo el trabajo como el único camino hacia la autorrealización, podríamos empezar a explorar un futuro donde las personas sean libres de dedicarse a sus verdaderas pasiones. Esta libertad no solo fomentaría una mayor creatividad e innovación, sino que también permitiría a las personas explorar diferentes formas de contribución social y personal, desde el arte hasta la ciencia, la educación y el activismo comunitario.

Sin embargo, para hacer realidad esta visión, debemos cuestionar nuestras suposiciones más profundas sobre el valor del trabajo y el lugar que ocupa en nuestras vidas. Debemos estar dispuestos a imaginar un futuro donde el trabajo no sea la piedra angular de nuestra existencia, sino una de las muchas formas en que podemos encontrar significado y propósito. En última instancia, como Tadano soñaba, el objetivo no es simplemente evitar el trabajo, sino permitir que las personas utilicen su tiempo de la manera que más les satisface y les da alegría, sin la presión de la obligación económica.

Conclusión
A medida que la inteligencia artificial continúa redefiniendo el futuro del trabajo, el debate sobre el Ingreso Básico Universal se vuelve cada vez más relevante. Este concepto no solo aborda los desafíos económicos del desempleo masivo, sino que también ofrece una visión alternativa de lo que significa vivir bien en un mundo post-trabajo. Imagina un futuro donde las personas pueden elegir trabajar por pasión y no por necesidad, donde pueden dedicar su tiempo a actividades que realmente les brindan satisfacción, ya sea arte, ciencia, educación, o simplemente disfrutar de la vida.

Aunque estamos lejos de alcanzar plenamente el sueño de Tadano, los experimentos y discusiones actuales sobre el UBI sugieren que estamos comenzando a considerar seriamente un futuro en el que la IA y el UBI juegan roles fundamentales en la creación de una sociedad más justa y realizada. La pregunta no es si podemos o no podemos adaptarnos a un mundo donde el trabajo ya no es central, sino si estamos dispuestos a permitirnos soñar con nuevas formas de vida y comunidad.

Bibliografía
- The Boar. «U-B-AI: Universal Basic Income and the Future of Work.» The Boar, 3 de junio de 2024. Link
- The CDO Times. «The Future of Work and Happiness: Navigating AGI and Universal Basic Income.» CDO Times, 2024. Link
- The Incomer. «AI-Driven Economy of 2024: The Case For Universal Basic Income.» The Incomer, 26 de febrero de 2024. Link
- Big Issue. «How AI might accelerate the onset of a universal basic income.» Big Issue, 2024. Link

