
Ah, Ranma 1/2. Ese caótico pedazo de nostalgia noventera que muchos recordamos no solo por su mezcla ridícula de artes marciales, maldiciones mágicas y triángulos amorosos imposibles, sino también por cómo, sin querer (o tal vez sí), se metió en la cabeza de una generación que empezaba a cuestionarse muchas cosas sobre el género y el amor. Y claro, quién diría que la confusión de género de Ranma Saotome terminaría siendo el primer amor “no tradicional” para muchos de nosotros, a pesar de las risas nerviosas que causaba.

Cuando El Protagonista Cambia de Género… y Nadie Sabe Qué Hacer
Para quienes no lo recuerden, Ranma Saotome es ese chico que, por una de esas extrañas maldiciones que parecen ocurrir solo en animes, se convierte en chica cada vez que entra en contacto con agua fría. Agua caliente, ¡y de vuelta a ser chico! ¿Simple, verdad? Bueno, no tanto. En esa época, cuando las cosas aún eran “blanco o negro”, Ranma 1/2 vino a introducir un montón de matices grises que, sin duda, nos dejaron confundidos y curiosos. Y es que, ¿qué haces cuando el héroe de la historia es simultáneamente la heroína? ¿Te gusta más en su forma de chico o en la de chica? ¡Ay, los dilemas noventeros!

Entre chistes y peleas, la serie jugaba con las expectativas sobre qué es ser «hombre» o «mujer», aunque, para muchos de nosotros, todo ese vaivén de transformaciones fue también una primera sacudida sobre lo que realmente significaba la atracción. Porque, seamos sinceros: Ranma era guapo y guapa. ¿Cómo lidiabas con eso cuando lo único que habías visto hasta ese momento eran romances “hetero” de manual?

Amor No Tradicional (Aunque Nunca Nos Dijeron que Lo Era)
Sin que nos diéramos cuenta (o tal vez sí, pero preferíamos hacernos los locos), Ranma 1/2 nos metió de lleno en un universo donde las líneas entre la atracción heterosexual y homosexual simplemente se desdibujaban. Ranma, como chico, tenía prometida a Akane, pero la historia se volvía deliciosamente complicada cuando tanto chicos como chicas se enamoraban de él… o de ella, según fuera el caso. Shampoo, por ejemplo, era una chica totalmente enamorada de Ranma en su versión masculina, pero tampoco parecía tener mucho problema cuando Ranma se transformaba en chica, sobre todo en el anime. ¿Confuso? Sí. ¿Revolucionario? También. Aunque en esa época lo interpretábamos más como “parte del chiste”, algo dentro de nosotros empezaba a hacer clic.

Y no hablemos de los líos románticos que tenía Ranma con su prometida, Akane. ¿Era amor heterosexual? ¿O a veces homosexual? Bueno, depende de cuánta agua hubiera de por medio. De lo que sí podemos estar seguros es de que Ranma 1/2 jugaba con nuestras cabezas, y muchos, por primera vez, se vieron a sí mismos sintiendo atracción por un personaje que no encajaba en las definiciones de siempre.

El Primer Amor “No Tradicional” de Toda una Generación
Para muchos de nosotros, Ranma 1/2 fue ese primer amor “no tradicional” que nunca vimos venir. ¿Cómo explicabas que te gustaba Ranma, tanto en su versión masculina como femenina, sin sentir que estabas rompiendo algún tipo de norma tácita? ¡Spoiler! No lo hacías. Simplemente te quedabas ahí, mirándolo (o mirándola) y dejando que tu cerebro se acomodara como pudiera. Lo que era claro es que, con Ranma 1/2, comenzamos a ver que la atracción y el amor no siempre encajaban en la vieja y aburrida caja de “chico conoce chica”.

Ranma 1/2 fue también ese momento en que muchos empezamos a entender, a nuestra manera, que la identidad de género podía ser algo más fluido. ¿Quién decía que no podías ser un héroe formidable siendo también una chica hermosa (aunque fueras un poco torpe para aceptarlo)? Y ahí estaba Ranma, luchando en ambas formas, mientras el resto de los personajes no sabía si enojarse, enamorarse o simplemente resignarse a que nada tenía sentido.

Un Legado Confuso y Maravilloso
Ahora, mirando hacia atrás, es imposible no recordar a Ranma 1/2 con una mezcla de cariño y extrañeza. Cariño, porque nos dio a muchos el espacio (aunque fuera en secreto) de experimentar lo que era sentir atracción por alguien que no encajaba en ninguna definición clara de género. Y extrañeza, porque todo esto nos llegó envuelto en una comedia que no pretendía en lo más mínimo ser “revolucionaria”. Pero lo fue. Sin quererlo, Ranma y su dualidad nos enseñaron a muchos que el amor y la atracción no siempre vienen en los paquetes que esperamos.

Así que sí, Ranma 1/2 fue ese caos maravilloso de primeros amores no tradicionales que probablemente nunca entendimos del todo, pero que aún nos hace sonreír cada vez que recordamos a Ranma transformándose de chico a chica con solo un cubo de agua. Y aunque en ese momento no teníamos ni idea de lo que estaba pasando dentro de nuestras cabezas, sabemos que algo cambió. Porque, después de todo, ¿quién puede olvidarse de su primer amor, por muy extraño que haya sido?

