KAKELE, un Oasis.

Kakele (MMORPG 2d) no llegó a mi vida como llegan las cosas importantes. No hubo anuncio, ni expectativa, ni esa sensación de estar empezando algo. Llegó en un momento en que los días ya se habían vuelto demasiado parecidos entre sí, cuando trabajar para cubrir lo necesario había dejado de sentirse como un medio y empezaba a sentirse como la estructura completa de la existencia. Despertar, cumplir, regresar, descansar lo justo. Repetir.

Con el tiempo uno deja de notar esa repetición. Se acostumbra. Hasta que algo, sin saber bien qué, empieza a pesar.

Entré a Kakele sin buscar nada. Y encontré, precisamente, eso: nada que exigir, nada que justificar, nada que apurar. Un lugar donde el tiempo no tiene la misma urgencia que afuera. Donde estar no tiene que traducirse en producir.

Siempre he jugado como mago. No por estrategia, sino porque me resulta natural. El mago no resiste golpes, no está al frente no soporta demasiado (salvo que seas el kamikaze de kevincito, el mago Kina xD). Su fuerza está en otra parte: debilitar, quemar, envenenar, desgastar con daño expansivo poco a poco. Pensar antes de actuar. Medir lo que tiene. Esperar el momento correcto.

Jugar así se parece demasiado a vivir.

Porque el mago solo funciona a su 100% si alguien más contiene el caos. Si alguien aguanta mientras uno hace su parte. En mi caso, casi siempre ese alguien ha sido Young Kingz. Él al frente, recibiendo al monstruo. Yo atrás, haciendo lo mío. Sin hablar demasiado. Sin necesidad de explicarlo.

Con el tiempo hice buenos amigos en el juego, pero dos se volvieron cercanos de otra manera: Kevincito (quién me enseñó a jugar con Mago en Kakele),Young Kingz (el Tanque más confiable) y Jesús (cambia mucho de char y nombre). Con ellos el juego dejó de ser solo un lugar al que entro cuando puedo y se convirtió en un espacio que comparto. A veces ni siquiera voy a misiones, no farmeo ni salgo a matar monstruos; simplemente me siento en el muelle de Muroria con alguno de ellos a pescar mientras platicamos de todo.

En Kakele tengo una casa que también comparto con amigos. A veces entro solo para cambiar cosas de lugar, ajustar detalles, ordenar sin prisa. No tiene ninguna utilidad real, pero me gusta. Hay algo silencioso en decidir cómo habitar un espacio que no existe y, aun así, sentirlo propio.

Afuera, la vida sigue su ritmo. Trabajar para sostener lo indispensable. Repetir días que se parecen demasiado entre sí. Y en medio de eso, empiezan a aparecer recuerdos. Personas que estuvieron y que ya no están. Cada vez más seguido. Sin aviso.

En Kakele pasa algo parecido. Nombres que ya no se conectan. Personajes detenidos en el tiempo. Presencias que se quedaron fijas en un punto. Y esa sensación se parece demasiado a la vida real como para ignorarla.

Kakele no arregla nada. No cambia la rutina ni desaparece el cansancio. Pero ahí dentro todo pesa un poco menos. Puedo estar sin explicar nada. Puedo avanzar sin prisa. Puedo aceptar que por hoy fue suficiente.

Y eso, a veces, basta para seguir con el siguiente día.

Autor: Burrito Rosa

1 comentario en “KAKELE, un Oasis.

  1. Avatar de Dennys

    Muy lindooo ♥️ me gustó mucho 🫂

    Le gusta a 1 persona

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